Despedida a Maxs Simmonds y Anton Schemrl tras dos décadas en ALMA
Desde los desafíos de la era de construcción del observatorio hasta la consolidación operacional de hoy, ambos profesionales dejan un legado de casi 20 años de excelencia y trabajo en equipo en la división de Computing.
Quienes han recorrido los pasillos del Departamento de Computing (ADC) en SCO saben que la gran ciencia que produce ALMA no solo ocurre frente a las antenas, sino también en el trabajo meticuloso de resguardar, conectar y hacer fluir la información. Con casi 20 años de trayectoria en ALMA, Maxs Simmonds y Anton Schemrl hoy se despiden.
Ambos representan la evolución de nuestro observatorio: pasaron del desafío propio de la etapa de construcción a establecer la madurez técnica con la que operamos hoy. En las siguientes líneas, repasamos su historia, su legado y los recuerdos que dejan en nuestra comunidad.
Pioneros en la era de construcción
Llegar a ALMA en sus inicios implicaba aceptar la flexibilidad como valor imperante del trabajo diario y resolver los desafíos con ingenio y compromiso. Cuando Maxs Simmonds ingresó en 2007 como soporte técnico compartido entre Information Technology (IT) y Proyect Management & Control System (PMCS), el observatorio aún estaba en plena etapa de construcción y apenas se iniciaban las excavaciones de la Residencia en el OSF.
«Mucho en esa época era un enfoque de ‘vamos a sacar esto adelante’. Pasé mucho tiempo integrando sistemas básicos, desde reservas de videoconferencia hasta registros telefónicos, e instalando en Chile los primeros servidores de procesamiento de datos de ALMA con su almacenamiento y red», explica Maxs.
Por su parte, Anton Schemrl se sumó al equipo en julio de 2008 tras una destacada trayectoria en La Silla. Con un título en Física y una profunda especialización en sistemas de datos, Anton asumió desde el primer día la compleja tarea de configurar las bases de datos iniciales del observatorio, realizando turnos en el OSF y construyendo un conocimiento holístico de toda la cadena de software deployment.
Guardianes del Data Flow: una responsabilidad silenciosa
Con el paso a la fase operacional, la responsabilidad sobre los hombros del equipo de Archive/Pipeline Operations (APO) creció de manera exponencial. La premisa que guía al grupo es clara: sin base de datos, no hay sistema.
Mientras Maxs avanzaba en su carrera hasta convertirse en Technical Lead y Deputy Manager de APO, liderando la infraestructura que mueve diariamente el flujo de datos desde el OSF hacia el SCO y los ALMA Regional Centers (ARCs) internacionales, Anton asumió la gestión de los motores Oracle del observatorio.
En los inicios de la operación científica en 2011, el volumen de información que alcanzaría ALMA era difícil de dimensionar. Anton tomó la responsabilidad de adaptar y optimizar continuamente el motor de datos para que soportara el crecimiento del proyecto. Esa mezcla entre análisis profundo, calma bajo presión y capacidad para prevenir fallas le valió un afectuoso apodo dentro de su equipo: «el Samurái».
«Muchas veces, su mejor trabajo fueron aquellos problemas que no existieron, porque Anton los anticipó a tiempo. En buena medida, el hecho de que numerosos cambios de software y base de datos hayan podido implementarse durante años sin afectar la operación se debe al trabajo cuidadoso y sistemático de Anton», destaca José Parra, APO Manager.
Pizarras, vibe coding y la cultura del Departamento de Computing
La huella de Maxs y Anton en ALMA no solo se mide en parches de código o en el desarrollo de procesos críticos asociados a las operaciones del observatorio, sino también en la calidez y el ambiente de trabajo que ayudaron a construir en el segundo piso de SCO.
Para Maxs, la camaradería diaria y las conversaciones informales junto a la pizarra de la cafetería fueron siempre el espacio ideal para resolver problemas entre áreas, compartir alguna broma o probar nuevas ideas.
«Aunque ALMA se mueve con la cautela propia de un gran proyecto, siempre hay espacio para aprender. Recientemente estuvimos experimentando con vibe coding e inteligencia artificial para ciertos casos de uso. Mi consejo para los profesionales jóvenes es que entiendan esto como una maratón: hay muchísimo que aprender y grandes profesionales con quienes conectar«, explica.
Del mismo modo, sus compañeros destacan la rigurosidad que definió la presencia de Anton en el equipo: un profesional extremadamente directo y eficiente. Capaz de decir cuando algo debía corregirse y, al mismo tiempo, impregnar el día a día de un gran sentido del humor, lealtad en los momentos difíciles y un compromiso que jamás miró el reloj.
Cierre de un capítulo y nuevos horizontes
Hoy, tras 19 años en ALMA, Maxs emprende un nuevo viaje al extranjero, enfocado en liderar su emprendimiento personal y asumir nuevos desafíos académicos con la actitud positiva que siempre lo caracterizó. Anton, por su parte, concluye un ciclo de 18 años dejando un estándar de excelencia, documentación y rigor que servirá de guía para las futuras generaciones de administradores de bases de datos.
«Contar con ellos durante todos estos años ha sido un verdadero privilegio. Su rigor, experiencia y enorme calidad profesional han dejado una huella profunda en el equipo y en ALMA. También lo han hecho su honestidad, su sentido del humor y su permanente disposición a estar cuando más se les necesita. Solo queda agradecerles sinceramente por todo lo que han entregado y desearles que esta nueva etapa venga acompañada de la satisfacción de saber que dejan un legado que seguirá presente por muchos años», concluye José.
1 Comentario
Grandes profesionales y grandes personas.
Éxito a los dos en esta nueva etapa y un gran y caluroso abrazo!!