Con más de 25 años de trayectoria en organismos internacionales, asume el liderazgo de Recursos Humanos en JAO. Abogada, maratonista y entusiasta del pádel, propone una gestión de puertas abiertas basada en la escucha activa, la empatía y el empoderamiento de los equipos.

Una sólida cultura organizacional se construye a partir de las confianzas mutuas y la convicción compartida de que el talento humano es el pilar de cualquier logro. Con esa premisa como norte se incorpora a ALMA Gisella Yaksetig, nueva Human Resources Manager, profesional con una destacada trayectoria en la gestión de capital humano en organizaciones internacionales.

Abogada de la Universidad de Piura y máster en Derecho Internacional por el Washington College of Law de American University, tras dar sus primeros pasos en el ámbito del derecho laboral, descubrió que su verdadera vocación residía en el núcleo de las instituciones: las personas. Su recorrido la llevó a desempeñar roles como jefa de Recursos Humanos y directora de Administración en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Chile, además de trabajar como HR Officer en la Organización Mundial de la Salud (OMS/OPS) en Washington D.C., el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Roma, y recientes consultorías estratégicas en la Comisión Económica para África (ECA).

«Me apasiona el propósito que tiene ALMA, creo que es profundamente interesante. Tenía un sincero interés y curiosidad por trabajar en un organismo internacional con una dinámica diferente a cualquier otra en el mundo”, confiesa al analizar las razones que la motivaron a asumir este rol en el observatorio.

Primer año en ALMA: Construir puentes y afianzar la confianza

Los objetivos institucionales para su primera etapa se encuentran trazados. La prioridad de su gestión apunta a la consolidación de los lazos internos dentro del observatorio, asegurando que cada colaborador se sienta respaldado por su unidad.

«Durante este primer año, mi meta definitiva es construir confianza, tanto al interior de mi propio equipo como desde Recursos Humanos hacia afuera, con la gerencia y todo el personal», explica. En tanto, destaca la relevancia de que los colaboradores perciban a su departamento como un aliado estratégico e incondicional: «Queremos que nos vean como un servicio que está a su total disposición para las distintas necesidades que tengan, desde el rol que cada uno cumple en la institución».

Para lograrlo, extiende una invitación directa a todos los integrantes del observatorio: «El equipo de Recursos Humanos está siempre disponible para escuchar primero, y desde allí proponer soluciones y acciones de mejora».

La cercanía y el servicio como pilares de gestión

Los roles de liderazgo en organizaciones internacionales exigen que el área de Recursos Humanos funcione como un socio estratégico del personal. Para Gisella, la clave radica en concebir la función desde una perspectiva de servicio al cliente interno. «Lo que me motivó a dedicarme a los Recursos Humanos fue la cercanía e interacción con todas las personas en una organización. Se trata de una función donde el servicio es central«, explica.

Al definirse profesionalmente, se describe como una generalista experta en relaciones laborales, compensaciones y desarrollo organizacional. Sin embargo, recalca que las competencias técnicas carecen de impacto si no se ejercen a través de un liderazgo humano y participativo. Su estilo directivo se aleja de los moldes verticales clásicos para abrazar una metodología colaborativa: «Siempre lidero desde la escucha y la empatía. Trabajo en equipo, nunca sola, y busco motivar y potenciar a mis colaboradores desde el empoderamiento y la confianza».

Más allá del escritorio: Maratones y la importancia de los orígenes

Fuera de las exigencias del ámbito organizacional, Gisella cultiva una intensa vida personal donde la disciplina y los lazos familiares ocupan un lugar preponderante. La actividad física de alta exigencia es una de sus grandes pasiones. «El deporte es central en mi vida, y lo practico mucho. Corro maratones y juego pádel», explica, evidenciando que la resiliencia y constancia necesarias para la alta competencia son valores que ejerce diariamente en su vida laboral.

Pese a su vasta experiencia internacional, que la ha llevado a residir en capitales de América, Europa y África, sus raíces permanecen intactas. Al ser consultada sobre su lugar en el mundo, responde sin dudar: «Siempre me gusta volver a casa, a mi nido, con mi familia en Piura, Perú. Específicamente a una playa que se llama Colán». Es en ese rincón costero, junto a una inalterable tradición de realizar un viaje anual con toda su familia en el mes de julio, donde recarga energías para enfrentar desafíos como los que hoy asume en ALMA.

2 Comentarios

  1. Martín Díaz dice:

    Bienvenida Gisella!! Que esta nueva etapa que comienza con tu llegada, fortalezca aún más a esta organización!!

  2. Karina Haller dice:

    Bienvenida Gisella! Mucho éxito en este desafío.

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